
Mediocentro
CMF-3

Mediocentro
CMF-3
Hace los dos oficios del mediocampo: destruir y conectar hacia delante. En el momento del robo ya ha visto al siguiente receptor y mueve el balón sin detenerse.Es fuerte en la disputa y, aun así, sus pies no se ensucian: la precisión no cae ni en los partidos rotos. Para el rival es un incordio: chocar con él no basta para frenarle.Aparece delante y detrás, y camina poco o nada en todo el partido. Aporta intensidad y técnica en el mismo paquete.Pasa de defender a atacar en un suspiro: su robo es, en sí mismo, la ocasión.
Resistencia 90 y sentido defensivo 84, con un control de balón 80 encima. Números de correr y números de técnica en pie a la vez: esa es la marca de este tipo.
Una mezcla poco común: mucha temperatura y mucho detalle. No arrolla solo con el ímpetu; lo que hay que atar, lo ata bien atado.
Moverse por los compañeros le sale solo: la mano ya está echada antes de que se la pidan. En los momentos duros tira del grupo a base de voz, así que tiende a quedar en el centro de cualquier colectivo. Se sale de su parcela para ayudar, y eso inspira confianza y alguna preocupación a partes iguales.
Se exige mucho: los días torcidos se los guarda para sí. Sabe que moverse es su mejor reinicio, y cansado y todo se va a correr. Como nunca culpa a nadie de lo que cargó solo, los demás aprenden a detectarlo pronto y a echarle una mano.
Seriedad y pasión conviven en él: hasta en una cena de amigos acaba hablando de trabajo. No hay malicia, es que le gusta de verdad, y el papel de frenarle entre risas les toca a los demás. Descansar se le da mal: si no bloquea huecos en la agenda a propósito, seguiría trabajando. A quien le dio su confianza no lo olvida: años después, sigue contestando sus mensajes.