
Mediocentro defensivo
DMF-3

Mediocentro defensivo
DMF-3
En su cabeza no existe esperar para defender: siempre va él a por el robo. Elige el instante en que el rival recibe, acorta la distancia de golpe y mete la pierna antes del primer toque.Si no roba a la primera, insiste a la segunda y a la tercera, hasta descomponer la decisión del rival. Corre muchísimo y, aun así, la velocidad de su presión apenas cae al final.Tras el robo entrega en corto y marcha de inmediato a la siguiente acción defensiva. Su oficio es, literalmente, recuperar balones.Cuando no ve opción de robo, sabe frenar la jugada y esperar el repliegue de los suyos.
Resistencia 92 y sentido defensivo 92 empatados: doble bandera. Control y precisión discretos: se lee a la primera que está volcado en el oficio de robar.
Estarse quieto le cuesta: lo que le intriga tiene que comprobarlo en el momento. Actúa tan rápido que, mientras los demás lo piensan, él ya ha cerrado un asunto.
Competitivo por naturaleza, se agranda cuando el marcador aprieta. Si le dicen que algo es imposible, le entran más ganas: los papeles ingratos va y los pide. Tiene voz, así que en los momentos apagados es él quien tira del grupo sin proponérselo.
A cambio, subestima sus propios límites y, cuando se da cuenta, el cansancio ya se ha acumulado. Como descansa mal, el papel de frenarle a la fuerza recae en los de alrededor. Con apetito y sueño lo recompone todo. Saben que no va a parar, así que aprenden a encargarle las cosas de forma que no se exceda.
Llena la agenda incluso en festivo: parado no está tranquilo. Cansado y todo, no rechaza un plan, y no es raro que encadene la semana entera en marcha. Más que sentado, es caminando cuando le sale la verdad.