
Mediapunta
OMF-3

Mediapunta
OMF-3
Elige, una tras otra, la opción que el rival no contempla. En la misma jugada da cada vez una respuesta distinta, así que el defensor nunca acota el peligro.Su técnica en espacios cortos es de otro nivel: rodeado, se escapa. Puede terminar la jugada con un pase o con el regate y, cuanto más dudosa la situación, más audaz la elección.Cuesta contar con él para defender, pero tiene el poder de decidir un partido en un instante. Su valor es, precisamente, no caber en el molde.Su criterio despista incluso a sus compañeros, pero cuando la jugada cuaja, la demolición no tiene comparación.
Control 92, regate 90 y sentido ofensivo 90, todos a la vez. A cambio de un 56 en defensa, todo el peso está en el arte de romper cinturas.
De ideas propias: dar la misma respuesta que los demás le aburre. A mitad de conversación cambia de tema de golpe y, para cuando el resto lo alcanza, la conclusión ya está dada.
Con filias y fobias nítidas, a lo que le interesa no le escatima tiempo ni dinero. En cambio, con el papeleo rutinario la concentración se le apaga de golpe. Le da pereza justificar sus decisiones y, vistas con el tiempo, muchas resultaban acertadas.
Sus emociones oscilan: entre el día bueno y el malo hay un abismo. Pero el humor también se le arregla pronto: al día siguiente aparece con un tema nuevo como si nada. Tiene olas, sí, pero hasta en el mal día suelta al menos una genialidad: el ambiente nunca se apaga con él.
Su ritmo de vida es irregular: puede ponerse con algo a medianoche. Ordenar no es lo suyo, pero sabe con exactitud dónde está cada cosa que le importa. Los demás, entre mareados y encantados, saben que donde está él hay diversión, y no se van. Curiosamente, a los planes improvisados es el primero que se apunta, y encantado.